20 septiembre 2026 (1): Los milagros del café

El café está de moda. No hay día que pase que no se le descubra un nuevo beneficio: que si retrasa la ancianidad mental, que si posee un montón de antioxidantes que también demoran el envejecimiento físico... hasta hay algunos que se atreven a otorgarle cierta capacidad protectora sobre el corazón y el proceso metabólico.
Confieso que no tengo formación en este ámbito y, por supuesto, tampoco he hecho ninguna inmersión suficientemente detallada entre las publicaciones que prueban tales afirmaciones, así que no puedo opinar sobre la solidez científica de sus argumentos y, por tanto, no sería vendible descalificarlas (lo que tampoco es sinónimo de su aceptación plena).
Lo que para mí pone en cuarentena tanta alabanza de sus propiedades es que estos supuestos hallazgos científicos se simultanean con un increíble boom comercial del producto y con su omnipresencia en la publicidad y el entretenimiento, Así, mujeres y hombres jóvenes y exitosos se muestran en los medios degustando su tacita de café al tiempo que trabajan con envidiable eficiencia o encaran los estresantes retos de los hogares actuales, siempre con una gran sonrisa. En definitiva, lo que concluyo es que la cafeína, el café es solo su principal vehículo, desempeña un papel protagonista a la hora de hacer frente al demencial ritmo de vida en el que el sistema nos ha sumido.
Poco importan algunas evidencias, mucho más evidentes que las que se agitan como benéficas, que sitúan a la cafeína en el lugar que le corresponde: entre los estimulantes. De modo que su ingesta nos sume en un estado de alerta permanente que dificulta el sueño y eleva las pulsaciones y la tensión arterial (dos enormes peligros que están detrás de buena parte de los accidentes vasculares y cardíacos).
En definitiva, sospecho lo peor de un consumo que se recomienda porque, al tiempo de mejorar la productividad, dicen que beneficia la salud de los trabajadores (la suegra borracha y el pellejo entero no suele ser posible). La excitación que se persigue es tan del interés del sistema que hace ya tiempo que existen otros viales para el suministro de la cafeína: los refrescos de cola y las bebidas denominadas energéticas (por cierto, que también es muy del momento combinar el contenido de una de esas peligrosas latas de contenido azucarado con un café negro; ¿no queríamos taza? Pues tomemos taza y media).

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