19 abril 2026 (1): La religión como arma arrojadiza
- Javier Garcia

- hace 7 horas
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El increíble coloreado, inquilino de la Casa Blanca, ha decidido vestirse de Dios o, al menos, de alguien bendecido reiteradamente por la divinidad. Ya sabemos que buena parte de sus éxitos electorales los fundó en el apoyo incondicional de las sectas cristianas más ultramontanas, con las que montó un curioso oratorio en el despacho oval; pero para su ególatra locura eso no era suficiente.
En recientes memes se ha transfigurado en, no sé si Dios Padre o Hijo, para más tarde, y ante las críticas recibidas, aparecer acariciado por Jesucristo. En cualquier caso, merced al mensaje más patético o fundándose en el que se conforma con alzarse a la categoría de santurrón bendecido, pretende convencernos de que es, como mínimo, un justo de esos que se sentarán a la derecha del Señor en el Juicio Final (uso las mayúsculas para ponerme a la altura del disparate).
Es decir, que practica la única religión verdadera y el verdadero Dios lo ama por encima de cualquiera de los demás humanos.
Así las cosas, sus guerras son cruzadas, y sus enemigos aliados del diablo. En su paranoia, hasta el tímido sumo pontífice católico actual aparece como el cabecilla de los réprobos; y ello pese a haber tardado una eternidad en denunciar con la boca pequeña los crímenes de lesa humanidad cometidos por sus compatriotas.
Pero esto no va de espíritus, sino de carnales humanos, empeñados en salirse con la suya aunque ello exija de la muerte y el sufrimiento de millones de semejantes. Como desgraciadamente me pasa desde que se desató esta psicosis del horror, no soy capaz de vislumbrar una salida al lío inextricable en el que el decadente imperio nos ha metido. Peor aún, habrá más campos de batallas terribles y nuevos pretextos para intervenir en otros lugares del torturado mundo. Todo para demorar el fin inevitable de una era, mientras esperamos el retorno del Mesías, si es que no ha llegado ya, teñido de naranja.

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