16 agosto 2026 (2): Air Force Two
- Javier Garcia

- hace 2 días
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Actualizado: hace 21 horas
Tras la reciente reunión de la organización defensiva multinacional más famosa y poderosa del globo en Turquía, tocaba regresar a casa y el jefe del cotarro tenía preparado para ello el avión, su ya famoso Air Force One. Sin embargo, sus servicios secretos supieron de una supuesta amenaza persa de atacar la aeronave, así que sacaron al Presidente de los presidentes de su despacho alado, mediante el uso de un contenedor de fingido propósito a tal efecto, para que retornara a su palacio, en obras por ampliación de la pista de baile, en otro ingenio alado, no controlado por el enemigo.
La cosa no tenía aparentemente más misterio; ya que la seguridad del tal jefe del estado, y de los otros estados de los que formalmente no es el primer mandatario, estaba en juego y cualquier decisión, encaminada a garantizar su protección, parecía razonable. La cuestión abierta no ha sido esa, sino que se procedió como si la tal personalidad siguiera a bordo del avión presidencial que, eso sí, estaba repleto de otros altos cargos del estado, funcionarios varios y una buena recua de periodistas, que volvieron al continente occidental empaquetados dentro de un posible féretro volador. En resumidas cuentas: se usó como señuelos tácticos a muchas otras personas.
Sinceramente, creo que la decisión solo hubiera tenido un pase moral si los afectados por el riesgo lo hubieran asumido voluntariamente, y dudo muchísimo que, debido al secretismo y la urgencia con la que se adoptó la decisión, los tales fueran alertados de la situación y, menos, inquiridos sobre su decisión al respecto.
El asunto se vuelve aún más espinoso cuando se cae en la cuenta de que los afectados por la adopción de tan insólita medida eran mayoritariamente gente muy próxima al propio Presidente, incluyendo los reporteros desplazados a la cumbre atlántica que, seguro, se pasan sus inacabables jornadas laborales hilvanando y rimando loas a quien los usó (excluyo de la lista de los damnificados a los generalotes, porque juraron derramar hasta la última gota de su sangre por la patria).
Concluyo con lo obvio, que ya sabíamos: humanos los hay de numerosas clases, más o menos considerados dignos de protección o de libre uso, de modo que no hay problema alguno en transformar a algunos en carne fresca de cañón si la situación lo exige, incluyendo, y esto es lo que enseña esta intrascendente historia veraniega, bastantes que se pensaban que estaban al abrigo de cualquier contingencia porque eran ellos quienes normalmente jaleaban la cancelación de otros congéneres.

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