4 octubre 2026 (3): Retratados ante el problema de la vivienda

El problema del casi imposible acceso a la vivienda lleva muchos años amargando la vida de la gente joven y no tan joven. De ser una necesidad primaria se ha transformado en un activo financiero y han contribuido a ello una demanda desmadrada, causada por el crecimiento desmesurado de la población, con su origen evidente en la migración descontrolada (también de los exageradamente ricos latinoamericanos), una oferta muy limitada, en buena medida cercenada en su crecimiento por la excesiva concentración de la oferta de trabajo en polos de atracción muy limitados territorialmente y, final y principalmente, porque hace tiempo que los inversionistas se ha persuadido de que no se puede rentabilizar mejor su capital que colocándolo en bienes inmuebles.
Frente a todo ese tsunami habitacional las administraciones, que han visto crecer a la bestia desde la primera línea que les proporciona su condición de potenciales reguladoras, no han hecho nada; han supuesto, junto con los ultraliberales más recalcitrantes, que este es un "mercado perfecto" y que se autocontrola. Naturalmente que no es así, y por eso hemos llegado al punto en el que estamos de negación del derecho a un techo para una mayoría social desbordante.
Por supuesto que incluyo al Gobierno de España entre los ejecutivos que durante decenios han mirado para otro lado ante el disparate inmobiliario, pero ha llegado el momento en que su casero, el sistema, está también llamando a su puerta para echarlo de Moncloa y, por eso, ha intentado mover ficha para paliar el problema de la mayoría y, de paso, el suyo propio. Sabéis que se han propuesto dos decretos leyes que, sin ser siquiera soluciones concluyentes... se han rechazado en sede parlamentaria (por cierto, normativas similares ya rigen en Alemania, Francia e Italia, aprobadas por gobiernos nada sospechosos de comunistas).
¿Quiénes los han echado abajo impidiendo de momento cualquier alternativa ante la desesperada situación socioeconómica actual? Pues quiénes van a ser, los partidos de los rentistas: PP, Vox... y también Junts, PNV y Coalición Canaria. Que lo sepa esta masa electoral desnortada que votar a la derecha, sea del ámbito español o autonómico, conceder el sufragio a las fuerzas conservadoras significa apostar por la desigualdad, por el trabajo precario y mal retribuido, por las ayudas sociales capitidisminuidas, por la sanidad pública de baja calidad y la promoción de la privada (en Bizkaia los gobernantes proponen rebajas fiscales de lo gastado en médicos), por la miseria de las clases pasivas y por una fiscalidad de las que yo llamo el Robin Hood del revés: recaudar más de los pobres para que los ricos contribuyan lo menos posible y puedan engordar sus ya rebosantes cuentas.
Supongo que vamos directamente a unas elecciones generales y, desgraciadamente, no creo que sirvan para paliar esta terrible situación ni las muchas otras que sufre la población mayoritaria; a no ser que los electores espabilemos de una puñetera vez. Pobre España y pobre Europa, solo va a haber dinero para armas.

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