31 agosto 2025 (3): Lo que pasa en Palestina
- Javier Garcia

- 31 ago
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Actualizado: 7 sept
El mundo occidental acomodado lleva tiempo instalado en el estéril debate en torno a la calificación de lo que se está perpetrando en Palestina. Los unos emplean duros términos, como limpieza étnica, solución final y hasta genocidio, mientras los otros defienden a los ocupantes diciendo que actúan en legítima defensa y que las críticas no son sino la moderna versión del antisemitismo de toda la vida.
Como siempre he sostenido, las opiniones o interpretaciones de lo que ocurre pueden ser todo lo variadas que la mente humana pueda pergeñar, llevada por su particular ideología, pero no existen hechos alternativos, son los que son, y de ellos voy a hablar a renglón seguido.
Desde que se inició la intervención israelí en la franja de Gaza han muerto muchas decenas de miles de gazatíes y una cantidad aún mayor de ellos han sido seriamente heridos como consecuencia de los bombardeos y disparos de un ejército regular de los mejor armados del mundo. Es también incontestable que la gran mayoría de estas víctimas no han sido elementos armados de Hamás, sino simples civiles, entre los que se cuentan elevadísimos porcentajes de niños, ancianos y enfermos.
Es igualmente indiscutible que a los fallecidos bajo el fuego de los atacantes hay que sumar los finados por hambre, frío y enfermedades que, en circunstancias normales, serían fácilmente combatidas.
A la sangría humana hay que sumar la catástrofe humanitaria: la Franja de Gaza es hoy un amasijo de hierros retorcidos y millones de toneladas de hormigón, tan triturado que se hace imposible determinar su original propósito estructural. Lo que inevitablemente conlleva que aquellos que todavía no han sido alcanzados por las armas, la escasez de alimento o las infecciones, no tienen nada para subsistir: ni trabajo, ni hogar, ni un mal refugio que los proteja del Sol inmisericorde o el frío invernal, cuando llegue; y todo eso, insisto, si son capaces de llevarse algo a la boca, porque los alimentos llegan a los afectados con cuentagotas y su reparto suele propiciar las masacres de los caninos.
Para terminar la relación de evidencias relativas al conflicto, es también incontestable que, mientras se agranda la catástrofe de la Franja, sigue avanzando la colonización violenta en Cisjordania.
¿Y qué hace el mundo? Pues mayormente mirar para otro lado, callar y, con mayor o menor discreción, salvaguardar la relación de toda la vida con el estado judío, comprándole cuanto exporta, vendiéndole lo que necesita adquirir y manteniendo abiertas todas las puertas para que sus ciudadanos entren y salgan sin ninguna restricción, permitiendo la libre actividad de sus profesionales y hasta de sus deportistas de élite.
Y ya está, esto es lo que quería recordar, insistiendo en que los hechos no son cuestionables; no se trata de opiniones. La calificación de esta testaruda realidad queda al albur de la lógica de los lectores.

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