30 agosto 2026 (1): Ceuta, el mal se cronifica
- Javier Garcia

- hace 2 horas
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Hoy hace justamente un mes de la invasión (no se me ocurre otro término más adecuado) de Ceuta por parte de decenas de miles de marroquíes y subsaharianos. Tras este prolongado lapso la agresión dichosa debiera de ser un mal recuerdo, pero lejos de haberse enmendado el entuerto podemos comprobar cotidianamente que bastantes cientos, o tal vez miles, de salteadores continúan en la plaza española africana, que la ciudad y sus playas siguen inundadas de basura, que muchos negocios permanecen cerrados por el elevado riesgo de que los "refugiados" se dediquen al saqueo, que hay temor fundado a que se propaguen epidemias debido a las condiciones insalubres en las que sobreviven los ilegales, que los vecinos se están organizando para da respuesta violenta a los invasores y ya han quemado algún campamento de los okupas, que el presidente ceutí y el Gobierno de Madrid siguen a la greña y que, incluso los distintos ministerios involucrados en la crisis, disputan en relación a sus respectivas responsabilidades y el modo en que las han encarado.
Si la jugada magrebí tuvo éxito y sus rescoldos aún queman es que muchos han hecho muchas cosas mal: el Gobierno central, se ponga como se ponga, falló por sus escasos e ineficaces dispositivos de vigilancia e inteligencia y, posteriormente, por la insuficiencia de recursos para frenar la oleada humana que se le vino encima; y sigue errando por no devolver a todos los infractores a la frontera, cuando a los jóvenes que se hacinan en las calles ceutíes mucho mejor les iría de regreso a sus hogares, que los tienen en la inmensa mayoría de los casos, especialmente a las menores, al parecer en riesgo de ser agredidas por sus compañeros de incursión masculinos; falla también la oposición española, empeñada en emplear cualquier desgracia como arma arrojadiza contra el ejecutivo y olvidando que, en materia de política exterior, es su obligación alinearse con los objetivos del país; se equivoca igualmente esta "Unión" Europea desunida que, en vez de ayudar, pone palos en la rueda del carro de la subsanación de este estropicio; y se equivocan, en fin, ciertas potencias del escenario internacional a las que ha dejado de importarles una higa las consideraciones éticas si sacan algún mínimo beneficio del mal ajeno.
Y todavía nos queda que la cascada siga precipitándose y aguas más abajo vaya a desencadenar las habituales e insolidarias trifulcas entre comunidades autónomas por la recepción de esos niños, que fueron muy capaces de asaltar un territorio que les estaba vedado pero que ahora reclaman biberón y pañales.
Cada uno de estos episodios siempre se salda con miles de migrantes ilegales más pululando en la península y con los conspiradores preparando la siguiente a la vista de su manifiesta impunidad.

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