29 junio 2025 (1): Con la Iglesia hemos topado... por enésima vez
- Javier Garcia

- 29 jun
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Disculpad que los temas se me agolpen y algunos, como es ahora el caso, tengan espacio en este blog con cierto retraso. Estoy hablando, por ejemplo, de la intrusión en los asuntos políticos del Presidente de la Conferencia Episcopal Española, señor Luis Argüello, solicitando un adelanto electoral para que los ciudadanos ejerzamos nuestro derecho constitucional de elegir gobierno.
Es conmovedora esta sensibilidad democrática de la jerarquía católica. Sobre todo si recordamos lo que ha venido sucediendo en los últimos cien años y la posición, sin ambigüedades, que han mantenido los obispos en relación a la legitimidad de los votos y de los fusiles; decantándose casi siempre por los segundos.
Comprenderemos completamente el tic derechoso o, mejor, ultra del tal prelado, si añadimos que, muy recientemente, compartió estrado con Santiago Abascal en la Fundación Pablo VI, donde se les adivinó una complicidad difícilmente disimulable.
Bien mirado, conviene que estos pastores de almas despistadas se quiten las máscaras y muestren sus rostros apergaminados sin afeites ni arreglos de cirugía estética. Así sus fieles sabrán a qué atenerse y la jerarquía se mostrará en perfecta sintonía con lo que se lleva, que es, bajo el crepúsculo de la diplomacia, el imperio de la fuerza.
De este modo no tendremos ninguna duda de que lo que quieren los de las sotanas es, siempre, el gobierno de los señoritos, de los adinerados, de quienes tienen la sartén por el mango, y que esos poderosos les paguen generosamente sus servicios. En el fondo es un acto de justicia, ya que a los infortunados potentados hay que darles todo en este valle de lágrimas ya que tienen más difícil entrar en el reino de los cielos que un camello pasar por el ojo de una aguja (aquí ruego que alguien con la suficiente formación teológica me explique la contradicción de que, pese a esa desventaja de salida, entre los santos sean abrumadora mayoría los pertenecientes a las clases más altas).
Seguro que a renglón seguido de debatir sobre cómo precipitar la caída de este gobierno comunista y ateo estos píos varones habrán discutido sobre la escasa clientela que acude a sus misas. ¿Y les extraña? Lo que debiera maravillarles es que aún haya una legión de viejos, temerosos de la muerte, que les ríen las gracias y se aferran a la quimera del paraíso eterno para combatir su natural aprensión ante la cercanía del fin. Y todo ello depositando su confianza en unos supuestos representantes del altísimo defensores de bajunos intereses y, bastantes, esclavos de todavía más bajas pasiones.
Allá todos ellos con su conciencia, pastores y miembros del rebaño, pero si yo creyera en sus supercherías y fuera de su cuerda no las tendría todas conmigo, dudaría seriamente si mi puesto en el juicio final está a la derecha o a la izquierda del Padre; a ver si finalmente resulta que, retorciendo el argot de Milei, son zurdos... y malditos, y les toca arder en el fuego eterno, castigo de los réprobos.

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