25 enero 2026 (2): ¿El medio de transporte más seguro?
- Javier Garcia

- 25 ene
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Esta semana que concluye ha sido particularmente trágica en el devenir histórico del tren en la Piel de Toro. Todos estáis informados del horrible descarrilamiento, seguido de una posterior colisión, entre dos trenes de alta velocidad en las cercanías de Córdoba, o de la caída de un muro sobre las vías de Rodalies catalanas con idéntica consecuencia sobre la trayectoria de otro infortunado convoy ferroviario, o hasta del incidente menor protagonizado por una grúa en Murcia.
Por supuesto que es el tiempo de atender a los heridos, consolar a las familias desgarradas por el dolor de las pérdidas irreparables y habilitar todas las ayudas que las víctimas precisen; ya llegará el momento de publicar, tras sólidas y contrastadas investigaciones, las reales causas de las tragedias y, por supuesto, depurar responsabilidades individuales y colectivas, si las hubiere.
Sin pretender sobrevolar sin mojarme el horror que nos atenaza, este artículo mira más lejos y se preocupa por las consecuencias a largo plazo de estos espantosos accidentes. Es de sobra conocido que el ferrocarril es el medio de transporte más limpio y seguro que existe, pero su papel en el mundo de hoy se ve limitado por intereses inconfesables, como ya lo he manifestado en alguna otra ocasión, y quienes desean que su papel económico permanezca en lo residual estarán que se frotan las manos ante la oportunidad que les ofrece esta siniestralidad desbocada.
Igualmente, los accidentes, aún con las cauciones propias de la insuficiencia de datos de estos primeros días de análisis, ponen el dedo en la llaga del mantenimiento y del aprovisionamiento de calidad. Es muy de esta sociedad de la inmediatez y la falta de planificación a largo plazo descuidar lo más importante, que no es hacer, sino conservar. Que no se olviden las lecciones aprendidas de tanta desgracia.

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