23 noviembre 2025 (2): Medio siglo
- Javier Garcia

- 23 nov
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Hace tres días del quincuagésimo aniversario de la muerte de Francisco Franco. En ese lapso he pasado de estar cursando mi carrera a llevar un cierto tiempo jubilado. A la vez, y por lo menos en la misma medida que yo, la sociedad ha mudado. Pero no tanto ni exactamente en la dirección que los progresistas hubiéramos querido.
Para empezar, muchos de los herederos de quienes sellaron la confabulación transversal que instauró la dictadura por la fuerza, e involucró a una parte significativa de la milicia, de los cuerpos de seguridad del estado, de los políticos derechistas, de la gran banca y de los mayores latifundistas, aún se siguen beneficiando del saqueo tras la victoria en la guerra. Y todo ello mientras los descendientes de los derrotados y represaliados todavía continúan buscando a sus seres queridos en las cunetas donde fueron arrojados sus restos.
Con todo, eso no es lo que más hay que lamentar, lo peor es que tras medio siglo y muchas elecciones libres, los parias que pagaron los platos rotos de la bacanal de los fascistas siguen sin levantar cabeza. Los salarios y las condiciones de trabajo son penosos y su generación joven no puede iniciar un proyecto de vida porque la vivienda es solo objeto de la especulación y no un derecho, por muy proclamado vanamente que se recoja en una constitución que solo se cumple en los artículos que garantizan el status quo.
El ascensor social o nunca ha existido o, si en algún momento ha funcionado, ha tenido una escasa capacidad de carga y ha transitado hacia niveles de bienestar, solo modestamente superiores, con una exasperante lentitud.
Tras estas cinco décadas ni siquiera la libertad de opinión y pensamiento se puede ejercer en plenitud de igualdad, dado que es solo patrimonio de quienes poseen buenos altavoces. Hoy, con la excepción de la Radio Televisión Española, los canales privados y las redes sociales son portavoces de la derecha más casposa; o sea, que el franquismo, o como se le quiera llamar a la repugnante ideología que alumbró a quienes acabaron con el sistema democrático republicano, sigue haciendo propaganda apoyado en muchos más medios que sus oponentes.
En fin, que me gustaría, aunque yo ya no esté para dar fe de los cambios favorables para los más empobrecidos, que dentro de otros cincuenta años se pueda hacer un mejor balance que constate un auténtico e igualitario progreso; amén.

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