22 febrero 2026 (4): Pocholos, que no potxolos
- Javier Garcia

- hace 2 días
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Es una pena que se haya pervertido una palabra tan bonita del euskara, potxolo (regordete, en tono cariñoso, frecuentemente dedicada a los bebés), para transformarla en pocholo, una suerte de sinónimo de cayetano o borjamari, para definir a aquel joven de buena cuna, de ideología de extrema derecha y al que la vida le sonríe merced a su privilegiada condición por nacimiento.
Pues es el caso, que no había sido apenas publicitado antes de su caída esta semana, que el Departamento de Educación de la Comunidad Autónoma de Madrid ha sido controlado por cierto tiempo por un clan de pocholos, a su vez ideológicamente dirigidos por un actor vinculado al extremo catolicismo y consejero, a la par, de la Presidencia madrileña. El tal ha salido malparado por los medios, que han publicado su imagen haciendo de... Dios en la representación de "El teatro del mundo", de Calderón de la Barca. Es todo patético, y con fuerte tufo tragicómico, si no fuera funesto para la región y, de rebote, para el país entero. Estamos en las manos de esos personajes, con una preparación discutible para los cargos que desempeñan y tocados por la infalibilidad de quienes conocen la verdad absoluta e incuestionable. Insisto en que los pocholos en cuestión eran responsables de la educación y la cultura de millones de ciudadanos.
Es evidente, sin embargo, que el verdadero poder nunca lo detentan los títeres; el titiritero siempre es el capital, que pone de ejecutoras de sus decisiones a las marionetas más obedientes y más fáciles de controlar cuando bailan al ritmo que les conviene a los adinerados, aunque resulten grotescas en su porte y sus desacompasados movimientos. ¿Qué nueva astracanada nos preparan para entretener a la crítica en las cuestiones menos relevantes, mientras continúa la instrucción políticamente dirigida, la paulatina demolición de la educación pública y la elevación de salvajadas como la tauromaquia a la condición de bienes inmateriales?

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