22 febrero 2026 (3): El futuro es Zabalburu
- Javier Garcia

- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
Estos días pasados han copado los titulares de la prensa vizcaína las quejas de los vecinos del barrio de Zabalburu, de Bilbao, ante la transformación de un apeadero de Renfe en vertedero ilegal maloliente.
No me sorprende en absoluto, esta antaño área noble de la capital de Bizkaia comparte, con las zonas próximas de San Francisco, Cortes y Bilbao La Vieja, un grado de deterioro de la convivencia insoportable. Y sí, hay una causa evidente del desbarajuste imperante: la concentración en la zona de lo más inadaptado de la migración descontrolada.
Se trata de un barrio que se parece, como una gota de agua a otra, a los suburbios degradados de París, Marsella, Bruselas o Amsterdam. Conviven en pocos metros cuadrados magrebíes, subsaharianos y latinoamericanos de los que no han encontrado, acomodo en el mercado de trabajo, ni siquiera en el desregulado y negro. No es, pues, sorprendente que, en su lucha por la supervivencia, algunos de ellos se dediquen al tráfico de estupefacientes, el trapicheo de toda clase de "bienes" de enésima mano e, incluso, el robo, sin o con violencia.
Esta realidad incontestable choca frontalmente con el buenismo ineficaz y la perorata de quienes argumentan que este país necesita esos recursos laborales foráneos para encarar la demanda de mano de obra que los autóctonos no podemos, o no queremos, satisfacer (¿ya pueden y saben las mencionadas alternativas?).
Soy pesimista en relación a este problema; cada vez serán más los barrios afectados por esta degradación, porque siguen llegando nuevas remesas de menesterosos y porque los extranjeros ya afincados desde hace tiempo tienen tasas reproductivas muy superiores a las de los lugareños de toda la vida, al tiempo que sus hijos no pueden abandonar la clase social más baja que integraron sus padres y abuelos.
Percibo un futuro distópico en el que la convivencia va a ser la gran perjudicada, porque la tolerancia extrema va a generar la intolerancia aún más extrema. Me dan pena las nuevas generaciones de unos y de otros.

Comentarios