10 mayo 2026 (1): Ahora el antavirus, para qué queremos más
- Javier Garcia

- hace 4 días
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La película de terror del crucero antártico argentino, que va dejando pasajeros afectados por la dichosa infección en diferentes y lejanos puertos, es el último capítulo de una serie de desgracias sin fin que golpean a esta humanidad doliente y en aparente quiebra material y moral.
Al parecer no teníamos suficiente con la guerra de Oriente Medio, el proceso inflacionario subsiguiente, el carísimo rearme europeo, la ofensiva ultra que amenaza a la democracia y hasta el retorno del Anticristo, que los propios demoníacos auguran. A sumar a todo esto percibimos ahora el riesgo de una nueva pandemia que, eso sí, los expertos se han apresurado a descartar, dadas las características de este contagio.
El caso es que, a los males objetivos, sumamos un estado de miedo y congoja ininterrumpido, que viene muy bien al sistema para tenernos paralizados por el terror. Y no deja de ser sospechosa la insistencia en prolongar la angustia cuando alguna de sus causas languidece; ya que, casualmente, es inmediatamente seguida por alguna otra desgracia de ámbito planetario que reverdece los laureles de la inquietud.
Alguien se ha empeñado en que vivamos una suerte de estado de “los últimos días” permanente. La extrema derecha ya clama contra el progresismo como aliado del maligno, que planea su inminente llegada.
Pero no hay más infierno que este en el que vivimos, paraíso de unos pocos sin embargo.

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