21 septiembre 2025 (1): Una propuesta para reconducir la inmigración
- Javier Garcia

- 21 sept
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Actualizado: 23 sept
El Lehendakari Pradales propone formar en origen, o no sé si en su primera etapa de llegada a territorio europeo (¿en Canarias?), a los migrantes para que, cuando arriben a nuestro País Vasco, estén cualificados para desempeñar oficios de cierta complejidad.
Discrepo de esta propuesta por varias razones. La primera es que, antes de recurrir a los de fuera, primero hay que asegurarse que no salgan los de dentro, y Euskadi está sufriendo una sangría de jóvenes, magníficamente preparados, porque no encuentran empleo (¿sobran y al tiempo se precisa gente de más allá las fronteras?) o porque lo que que se les ofrece está pésimamente remunerado.
La segunda principal razón para rechazar esta peregrina idea es que la preparación de un grupo limitado de extranjeros no va a detener el éxodo hacia aquí de muchísimos más que desean llegar a la tierra prometida de Occidente, aunque no sepan hacer la O con un canuto. O sea, que ese esfuerzo de capacitación no va a proporcionar mejores oportunidades a los ya aquí ubicados, autóctonos o recientemente establecidos, sin que afecte a la principal corriente migratoria, que seguirá fluyendo, a no ser que se adopten tres medidas hoy muy lejanas de la voluntad política: aumentar los medios proporcionados por los ricos del mundo a los países pobres para que estos salgan del subdesarrollo y sus ciudadanos puedan vivir dignamente en sus lugares de origen; aplicar la legislación vigente al control fronterizo e incrementar los recursos para la repatriación (humanitaria, no mediante cárceles ubicadas fuera de la Unión Europea) de los llegados irregularmente, de modo que se acabe, o al menos se limite drásticamente, la entrada ilegal de extracomunitarios sin permiso de residencia y/o contrato de trabajo.
Adelanto que no se va a hacer ninguna de las dos cosas, porque la riqueza de algunos depende del esquilmado de los recursos naturales del Tercer Mundo, porque la migración ilegal está tolerada, y hasta promovida, con el fin de abaratar la mano de obra, y la opinión pública se preocupa más de los derechos humanos de los recién llegados que de los laborales de quienes ya están aquí (y no niego ni afirmo que tenga la razón, simplemente lo constato).
Y no he hablado de otras limitaciones de naturaleza política a la intervención del Gobierno Vasco, porque la acción exterior es competencia exclusiva del ejecutivo central.
En fin, que no creo que en esta supuesta iniciativa haya el menor sustrato de verosimilitud y que exista un verdadero interés en ponerla realmente en marcha. Da la sensación de que el Lehendakari tenía que decir algo ante la que está cayendo, y lo ha dicho; aunque sospecho que la ciudadanía no va a recibir bien la proposición de nuestro máximo cargo político, que solo intenta dejar contento a un grupo de codiciosos empresarios, únicamente obsesionados con el coste de la mano de obra, e ignora el meollo del problema: la supervivencia digna de los vascos en su propia tierra.

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