21 diciembre 2025 (2): El color político de la gente de distintos colores
- Javier Garcia

- 20 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 21 dic 2025
La semana pasada hablaba de la evolución política en Euskadi y, al término de la redacción del artículo, reparé en que todas mis elucubraciones hacia futuro se hacían centradas en el arco nacionalista vasco, ignorando a los venidos de fuera de España y sus progenies que, digamos, aparecían en mi relato como elementos pasivos condicionantes de la evolución ideológica y política de los activos que, no podía ser de otra forma, eran los que "siempre" han estado aquí, desde el neolítico, porque que estuvieran desde el paleolítico lo ha descartado la ciencia, aunque era una cantinela que hemos oído durante décadas.
No me ha costado mucho persuadirme de que esa visión mía ombliguista no se compadecía con la realidad. Falta poco tiempo para que los extranjeros residentes en este país representen la quinta parte de la población, a la que hay que sumar otra cantidad, que intuyo similar, de recientes nacionalizados. Y esto no es todo, su ritmo de procreación es mucho más rápido que el de los autóctonos, así que no es difícil conjeturar que, aún sin que siga creciendo el número de venidos de allende los mares o los continentes, que seguirán llegando, en dos décadas representarán la mayoría aquellos vascos, con pleno derecho al voto y a participar de la vida pública, que porten genes provenientes de más allá de la península Ibérica y de Europa.
La cuestión no es baladí, porque esas gentes ven el mundo a través de unas lentes muy diversas de las nuestras. Digamos que sus vidrios están de otra forma coloreados, su cultura y su religión implican valores distintos y, lo que todavía es más importante, poseen curvaturas muy diferentes, porque sus tiempos difíciles son mucho más recientes que los nuestros y, además, es muy probable que las tales épocas de penuria se les prolonguen aquí mismo, porque está muy claro que el ascensor social se ha quedado inutilizable en los bajos. Dudo mucho que ante esas sus preocupaciones la opción nacionalista sea la elegida por los extracomunitarios.
Pero es que con eso no acaban las omisiones del mencionado texto de la pasada semana, porque también ignoraba a quienes en Euskadi votan a los partidos "españolistas". La inmensa mayoría de ellos llegados de otros puntos de España, o hijos y nietos de aquellos que vieron en la entonces pujante industria del País Vasco su oportunidad de salir de la miseria y tener una familia dignamente mantenida. Tampoco ven a través de las mismas lentes que los nacionalistas, mayormente porque, pese a pagar los mismos impuestos, tienen muy limitadas posibilidades de ser funcionarios o de acceder a un puesto privilegiado en una empresa pública, o privada de cierta dependencia pública, por su déficit lingüístico y, todavía con mayor frecuencia que los que votan nacionalista, precisan de enfilar el camino de vuelta a las tierras de sus ancestros o, peor, hacia cualquier país con economía boyante y la necesidad de integrar a trabajadores bien formados. Creo que sociológicamente no hay posibilidades de que vuelvan a gobernar, porque cada vez van a ser menos, aunque sea en términos relativos; pero sospecho que su matrimonio de conveniencia con el nacionalismo, en el poder desde hace medio siglo, se va a romper, sometido como está a la tensión de la precaria condición económica y resultando ellos quienes más sufren la "competencia" de los asalariados extranjeros. Esa ruptura propiciará una reconfiguración de las alianzas, de modo que el nacionalismo se encontrará ante la tesitura de gobernar en solitario (sea el PNV, únicamente consigo mismo, o el PNV con Euskal Herria Bildu y/o GKS), lo que lo alejará de un nutrido conglomerado social residente en las ciudades más grandes y de todos los demás grupos de interés. En fin, que la estabilidad política que hoy vivimos, por la convivencia y connivencia de los muy diferentes, se va a ir al carajo de la mano de la inestabilidad socioeconómica.

Comentarios