21 diciembre 2025 (1): Lo que dice el vaivén del feminismo del mundo de hoy
- Javier Garcia

- 20 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 23 dic 2025
Hay ahora mismo un clamor feminista por la proscripción de la prostitución y una lucha ininterrumpida contra la violencia de género que, por cierto, ya tiene su día: el todavía reciente 25 de noviembre.
Ambos objetivos son dignos del aplauso de cualquier ciudadano medianamente comprometido con las causas nobles, por más que el "oficio más viejo del mundo" ha sobrevivido, y sobrevivirá, a cualquier circunstancia, y que la violencia ejercida por quien goza de la superioridad física solo disminuirá su terrible impacto social ante los castigos ejemplares a los repugnantes maltratadores y asesinos.
Claro que ese mismo feminismo militante, protagonista de esos y muchos otros plausibles movimientos, considera liberador el desnudo público de misses, actrices, cantantes e "influencers", que disputan por ser la que más piel muestra, porque están convencidas, ellas y sus managers, que es la mejor forma de promocionar la venta de sí mismas, no sé si también la de sus productos. Y para confirmar esto que digo basta echar mano del scroll y dirigirse a los puntos más extremos de la página web de cualquier diario digital para encontrar fotos de las más populares con "vestidos" transparentes o bikinis diminutos sobre curvas duramente trabajadas, no sé si en el gimnasio, en el quirófano o en el Photoshop.
Desgraciadamente esta tendencia a la exhibición es contagiosa, y se aprecia desde la indumentaria media que es de uso corriente entre las féminas de variadas edades hasta en la salida de clase de las adolescentes en el buen tiempo, con la intolerable complicidad de padres y profesores, y bajo la mirada libidinosa de sus compañeros masculinos.
Creo, en definitiva, que cosificar el cuerpo femenino nunca puede considerarse liberador y, menos, entenderse como feminista. Y, ¡Ah! Lo del desnudo gratuito no tiene nada que ver con desprenderse de las prendas de vestir en los contextos y circunstancias que así lo aconsejan, incluido el nudismo de playa convenientemente señalizado. Concluyo: cuando se defiende una causa no se puede hacer poniéndole una vela a dios y otra al diablo.

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