12 octubre 2025 (2): La criba de pacientes de cáncer de mama no consiste en que un cierto porcentaje muera por desatención
- Javier Garcia

- 12 oct
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Seguro que ya habéis leído sobre el escándalo destapado de la sanidad andaluza: un elevado número de mujeres, objeto de mamografías preventivas de resultados dudosos, ha visto demorados, más allá de lo conveniente para la seguridad exigible, los siguientes pasos médicos a emprender, por no se sabe qué fallo en el sistema de gestión del proceso.
Que nadie se sorprenda, este es el resultado natural de una política de desmantelamiento subrepticio de lo público, que tiene por principales objetivos la salud y la educación. En este caso consistente en reducir las asignaciones presupuestarias necesarias a la sanidad preventiva, mientras se engordan las subcontrataciones y derivaciones a las clínicas privadas. No es, pues, la consecuencia de un infortunado error, sino el corolario inevitable del deterioro del servicio cuando se escatiman los recursos necesarios.
Y, no nos engañemos, esa cicatería en el gasto sanitario no es privativo de la comunidad autónoma andaluza, la sufrimos todos los españoles y, me atrevería a afirmarlo, también la mayoría de los europeos. El neoliberalismo ha decidido ir acabando paulatinamente con el estado del bienestar, y lo hace con sigilo, paso a paso, con el propósito de que los perjudicados no se persuadan, hasta que el nivel de deterioro en el servicio público alcanza los niveles que ya ha alcanzado y saltan todas las alarmas.
El siguiente paso es argumentar que no es posible retrotraernos a tiempos mejores, y culpar de ello al envejecimiento de la población o a la presión asistencial de los migrantes. Lo que se llama tirar balones fuera, vamos.
El objetivo último de todo esto es que la sanidad de pago (bueno, todas lo son, pero la pública con la mediación de las administraciones) llegue al cenit que sus capitalistas llevan mucho tiempo ansiando: convertirse en el mayor negocio de la historia. Y ya conocemos las consecuencias de ese triunfo de los inversores, porque los Estados Unidos de América llevan mucho tiempo depositando el mayor peso de la atención médica en manos privadas y ahí están los resultados de tal política: ineficacia e ineficiencia, discriminación socioeconómica, escasa esperanza de vida entre las clases populares y aumento de los casos de enfermedades que, hasta hace bien poco, se consideraban controladas e, incluso, a punto de ser definitivamente erradicadas. El descabello del sistema, permitidme el símil taurino, lo ha dado el último de los ínclitos con apellido Kennedy, responsable de la sanidad en el gobierno de Trump y, claro, defensor a ultranza de que solo se atienda a quien apoquine un seguro, que ha decidido poner cerco a la vacunación; para cualquier experto observador objetivo, la medida que más ha hecho por mejorar la salud de la humanidad.
Y, termino, mi mujer y yo volvemos a estar sin médico asignado de asistencia primaria, situación que ha pasado de circunstancial a casi permanente. Cuando la precariedad es la norma no hay nada más definitivo que lo supuestamente provisional.

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