11 enero 2026 (1): La América ibérica más patio trasero que nunca
- Javier Garcia

- 11 ene
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Los acontecimientos sucedidos en Venezuela en los últimos días, perfectamente asimilables a la piratería de toda la vida, reiteran la evidencia de que, como en cualquier otra época de la historia, se impone la fuerza bruta, pero en esta ocasión, sin cuidar las formas, que hasta hace bien poco preocupaban en alguna medida.
Ni cortar la ruta de las narcolanchas ni qué niño muerto, lo que realmente ansía el depredador son las mayores reservas de petróleo del mundo y, para ello, no repara en nada; sobre todo teniendo en cuenta la "contestación" que ha recibido de sus aliados noratlánticos, que han clamado por el respeto a la legalidad internacional... después de que esta fuera mancillada, digo pisoteada sin reparos, por su capo; que, no os lo perdáis, ahora reclama un cierto territorio europeo para sí, argumentando que integrarlo en su unión es imprescindible para la seguridad común. Añado que, si se empeña, también será suyo sin que nuestras marionetas políticas digan esta boca es mía.
Me pregunto quién va a tener la cara dura de, a partir de ahora, apelar a la ética en los diversos conflictos activos en el mundo. Lo mejor es que a nuestra inmoralidad la cubra un espeso silencio y los abusones lleven a término el aplastamiento de sus débiles objetivos sin que sumemos el oprobio de la verborrea vacía al infortunio de los pueblos sin padrino, sojuzgados por los poderosos.
Y qué os puedo añadir del papel internacional de quienes nos ubicamos a este lado del Atlántico; pues no nos queda sino ejercer de jaleadores de la masacre, cuando no de mamporreros de la sevicia.

El petróleo le interesa de un modo relativo. El gran interés creo que está en que Venezuela (y por vía del ejemplo con cualquiera que tenga veleidades soberanistas) corte las relaciones comerciales que empezaban a tener cierta importancia con países no alineados al cien por cien con EEUU y sobre todo que las transacciones se dejen de hacer en dólares