28 junio 2026 (1): Algunos parece que son más iguales que la mayoría
- Javier Garcia

- hace 1 día
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Se ha publicado que Mette-Marit, consorte del príncipe heredero de Noruega, Haakon, ha recibido un pulmón, por trasplante de un donante para combatir la fibrosis que padecía. Una cuestión de salud que solo debiera tener relevancia en el contexto familiar, pero se da la circunstancia de que esta paciente pertenece a la familia real Noruega y, desde cuando se sumó a la lista de espera de quienes requerían el órgano, hasta que lo recibió, solo transcurrieron doce días. Cuando, según lo que afirma algún medio de comunicación español, en ese país escandinavo algunos pacientes en grave estado, aquejados de la misma enfermedad que la princesa por vía política, pueden esperar hasta más de un año para que les toque su turno para beneficiarse de la generosidad de algún donante compatible.
Seguro que la señora en cuestión puede presentar, y presentará si las críticas arrecian, una magnífica coartada que descarte un trato de favor nunca probado. Pero ya sabéis: la mujer del César (el símil viene en esta ocasión al pelo) no solo debe ser honesta, sino también parecerlo; y tan fulminante y eficaz respuesta a su problema de salud suscita inevitables suspicacias; por lo menos por estos lares, en los que padecemos movilizaciones médicas prácticamente continuas que empeoran, si era ya posible, la pésima atención sanitaria de una mayoría. Peor aún, sea cual sea la realidad tras la tal noticia, esto va a desmovilizar a muchos ciudadanos que pensaban donar sus órganos, porque las buenas obras se hacen con el ánimo de que no distingan entre los colores de la sangre de los beneficiados y el caso, fundada o infundadamente, siembra la sospecha o, por lo menos, la inquietud.
Y termino, el cotilleo al respecto daña también la meritoria labor pública en materia de trasplantes (a la que se ha acogido Mette-Marit, como corresponde a una persona con principios), que salva numerosas vidas y se contrapone al inmoral, odioso y criminal mercado ilegal de órganos que, seguro, se cobra las existencias de miles de pobres en este horrible mundo.

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