24 mayo 2026 (1): Principios versus beneficio inmediato
- Javier Garcia

- hace 4 días
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En la enloquecida carrera de las armas que ha emprendido Europa, me entero de que un colectivo nutrido de empresas vascas va a verse beneficiado por la participación en quince proyectos militares, financiados por la Unión con 368 millones de euros.
Como en tantas otras ocasiones, a los asalariados se nos pone entre la espada (nunca mejor dicho) de la belicosidad difícilmente justificable y la pared del desempleo. Resulta que nuestro gran sector de la transformación metalúrgica, hasta ahora fundamentalmente alimentado por la automoción, tal vez está en su momento más bajo de los últimos dos siglos, así que el acceso a otros mercados, en los que se requieren casi idénticos perfiles profesionales y muy similares instalaciones y maquinaria, es el salvavidas de tantos obreros altamente cualificados cuyo futuro se halla seriamente comprometido.
Así que habrá muy pocos que objeten ante el caramelo ofrecido, por más que el tal venga relleno de mortal ponzoña. Recordemos que, hace menos de un siglo, una gran nación europea ahuyentó en tiempo récord el espectro del paro poniendo en marcha la mayor máquina de matar de la historia reciente... y ya sabemos cómo acabó la cosa, también para los supuestos beneficiarios de ese espantoso pleno empleo.
Creo que no es el camino a seguir; por mucho que nos lo vendan como inevitable. También en aquella infausta ocasión se consideró por algunos la conflagación como la opción legítima posible, ante las condiciones impuestas a los perdedores por el tratado de Versalles, al final de la Primera Guerra Mundial. Que se me entienda bien: no estoy equiparando aquello con esto, ni en la naturaleza del régimen impulsor, ni en su justificación política, ni en la dimensión de sus posibles consecuencias, solo alerto de que el camino marcado por la cachiporra muy rara vez proporciona a los miserables la ansiada resolución de sus problemas de supervivencia; por el contrario, en los conflictos bélicos, y aún en los tiempos de tensa guerra fría, la economía militarizada nunca conlleva la emancipación de los más modestos, muy al contrario, solo sirve para que las grandes fortunas hagan gigantescas cajas con los impuestos apoquinados por los demás. Por cierto, que a las tales nunca se les pide explicación, expiación de sus pecados lucrativos ni retorno; muy al contrario, los vencedores suelen contar con ellas tras los conflictos, aunque hayan militado en el bando perdedor.
Que vuelva por sus fueros el automóvil, por favor. Ya se hallará algún modo, tecnológico o administrativo, para que, definitivamente, no represente una amenaza para el medio ambiente y se pueda parar el calentamiento global.

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