12 julio 2026 (1): Mundial contaminado
- Javier Garcia

- hace 3 días
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Creo que no habrá ninguno de vosotros que no sepa que se está celebrando el mundial de fútbol de selecciones nacionales. Son los anfitriones los Estados Unidos, Méjico y Canadá y, como casi siempre que se celebra este gran evento deportivo, huele más a azufre que en las calderas de Pedro Botero.
Para empezar, la co-organización es políticamente correcta y económicamente un gran negocio, pero resulta en un disparate logístico que perjudica a los equipos con grandes desplazamientos y, más particularmente, a los mejores, cuya condición física, precarizada por tanto avión, posibilita la competitividad de los peores. Y eso sin hablar de las terribles condiciones meteorológicas en la mayor parte de las sedes así como la gran altura sobre el nivel del mal de algunas de ellas que, claro, es el jugador número doce de los países del altiplano.
Pero es que todavía hay más: los campos de fútbol yanquis lo son en realidad de fútbol americano, por lo que sus dimensiones son ínfimas y su hierba recién y mal plantada; por no hablar de la extraordinaria proximidad de las primeras filas de espectadores, disposición cada día más rechazada en Europa, verdadera patria de este juego.
Y sigo: los arbitrajes están en la línea, en este caso también habitual los últimos años por estos lares, de consentir empujones, codazos y pisotones sin sanción o, en el mejor de los casos, castigados solo con faltas. Nuevo guiño al estilo americano, porque es en el continente occidental donde el fútbol más parece lucha libre colectiva, regida por muy pocas reglas. Pues estábamos en esas cuando un jugador de los USA pisó un tobillo contrario de modo que podría haber causado una gravísima lesión y el árbitro no se dio por enterado, aunque advertido por el VAR tuvo que sacar la inevitable tarjeta roja. Y aquí viene no sé si lo dramático o, por su exceso, lo tragicómico de esta cita deportiva: El señor Trump llama al señor Infantino y consigue que la FIFA suspenda durante un año la sanción al infractor a la espera de que su buen comportamiento durante ese lapso lo libre de mácula y, claro, pueda aportar su juego en lo que quedaba de campeonato para el seleccionado norteamericano (que ha sido bien poco).
El mundo del balompié se ha posicionado en bloque contra semejante insólita decisión e, incluso, suscitó la protesta del siguiente rival de los EEUU, Bélgica que, por cierto, al final hizo justicia.
Así las cosas predigo una nueva victoria de Messi que, por cierto, también debería haber sido expulsado por la misma razón más arriba comentada; pero no puede ser que los puñeteros europeos robemos la gloria a las Américas.
En fin, no digo que de estas no haya visto ya, porque aún recuerdo el mundial celebrado en Argentina bajo la dictadura de los militares golpistas o algunas otras convocatorias donde resultó vencedor el organizador, arbitrajes mediante. Como dijo Marx la historia se repite, pero bajo el formato de farsa, y en esta americanada ya solo falta que las autoridades de la FIFA se despojen de sus carísimos trajes y luzcan algo más colorido y circense.
Aclaro que lo escrito hasta aquí se pergeñó antes del infame arbitraje perpetrado por un francés en el Argentina-Egipto; entregando el pase a la siguiente ronda al equipo blanquiceleste del ínclito protegido de Infantino. Adelanto que, antes de que esto se publique, habrá más partidos celebrados, pero no pienso añadir más comentarios a lo evidente.

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