18 octubre 2026 (2): ¿Cuál es la solución?

Con las elecciones norteamericanas de mid term en el horizonte próximo el señor Trump ha tomado una serie de decisiones encaminadas a que su imagen no se deteriore hasta extremos irreversibles. Entre ellas destaca el intento de entente cordial transitorio con Moscú para parar la inflación rampante, causada por el coste disparado de los combustibles fósiles.
Por supuesto que eso no significa un alineamiento con Rusia, de lo que se trata es de engañar a Moscú y a Kiev y simular que su apuesta va por ellos… a la vez.
En el intervalo que ha de durar la mascarada ya está la manipulada Europa Occidental para proveer de armas a la pedigüeña Ucrania.
Lo que ocurre es que, se aprovisione o no de medios bélicos a la estepa (que se está haciendo incluso con misiles de largo alcance), la guerra esa solo puede acabar de dos maneras, y lo he dicho en alguna otra ocasión: o con la victoria del invasor ruso o en medio de un conflicto a escala europea que acabaría con nuestro continente, tal como lo conocemos. Sabiendo eso, lo que debemos preguntarnos es qué pretenden nuestros gobiernos con su involucración en semejante desafuero y, desde luego, a qué juegan el régimen de Kiev y Rusia.
Creo que tenemos un problema de propósitos inconfesables y de convicciones erradas, mientras mueren las personas y se desangran nuestras respectivas economías. Urge una negociación para la paz realista que conceda lo justo a las partes beligerantes (y, después de los excesos cometidos durante años por Kiev contra la minoría rusa y su amenaza de integrarse en la máquina militar occidental, la total devolución de los territorios ocupados, otrora ucranios en el contexto de la Unión Soviética, no es totalmente equitativa).
Si la paz retorna todos saldremos ganando y, muy especialmente, los ucranianos. Ojalá cese todo sufrimiento y se reinstaure la convivencia pacïfica.

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