18 octubre 2026 (1): ¿terremotos? Todos los días

A las 22.14 del jueves de esta semana, estando desplazado en el noroeste peninsular, experimenté un movimiento sismíco de nivel 4,2 en la escala de Ritcher. Fue fugaz, estimo que duró no más de tres segundos, pero inquietante, aunque mucho menos que la palpitante actualidad.
Y digo esto porque, por ejemplo, la progresía española ha sido incapaz de llegar a un acuerdo electoral. Y no solo por los personalismos y la lucha por el reparto de posibles poltronas, sino también por el trabajo de zapa de los numerosos submarinos que la reacción tiene sumergidos en las procelosas aguas por las que navegan quienes debieran defender a la clase asalariada. Y digo esto porque primero se desprestigió al Partido Comunista en medio de la caída del socialismo real, después se despojó de liderazgo de peso a Izquierda Unida, porque había que eliminar cualquier aroma marxista entre los representantes populares salidos de las urnas, más adelante se saboteó el 15-M y desmembró con falsas acusaciones en los tribunales y la reorganización de sus minorías derrotadas a la fuerza polïtica que de él surgió: Podemos; para acabar generando candidaturas de personajillos de camarilla que, como mucho, le hacen el coro al Partido Socialista. Y en esas estamos, porque de lo que se trata es de que no haya ninguna opción de verdadero progreso que tenga reales opciones de decir algo en el gobierno de este país. Así las cosas, ganará las elecciones el PSOE… para que gobierne la derecha más neta; y prefiero no hablar de las terribles consecuencias que ese resultado traerá para todos los que vivimos de una paga.
Y ello a pesar de que los primeros espadas de la reacción continúan siendo los mejores voceros de la izquierda. Qué horror de momento histórico.

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