11 octubre 2026 (4): Barriles a tutiplén

En Durango, mi pueblo, han comenzado sus fiestas patronales (San Fausto es el detonante que, como sea el de Goethe, que selló el pacto con el diablo... tiene poco de santo) y, consiguientemente, va a fluir mucha cerveza y rodarán muchos barriles que la contienen. Pero yo no quería hablar del fermentado de la cebada, sino de un líquido negro y viscoso que solo tiene en común con la rubia bebida alcohólica el nombre de su contenedor unidad.
A pesar de ese matiz diferenciador, a los festejos durangarras y a la situación mundial actual también les unen la rúbrica de oscuros pactos: en estas mis proximidades insisto en el del Fausto, perverso y firmado con el señor del Averno y, a nivel global, el de Putin con Trump, para que Rusia libere el mercado de su gasóleo y, así, los estadounidenses puedan llenar los depósitos de sus vehículos sin depararle a su presidente naranja un futuro electoral muy negro.
Y todo esto, no os lo perdáis, con una comisión negociadora ucrania desplazada a los Estados Unidos para alcanzar la mejor paz posible con Rusia. Total, que en esta columna me he de cuidar de no padecer de daltonismo, a ver si, a pesar de la confusión reinante, coloreo la actualidad sin confundirme: los del Euromaidán esteparios son herederos de la anterior Revolución Naranja, del mismo color que el presi norteamericano y, sin embargo, este último pacta con el negro (por lo del petróleo), que antes era rojo, y desespera a los mencionados naranjitos (suelen estar gorditos, como el nuestro) que, sin embargo, se envuelven en la bandera amarilla y azul, y no son brasileños.
Bromas aparte, lo que ocurre es que en este conflicto, quién más quién menos, se enfrenta a un difícil sudoku, porque a veces los intereses económicos no convergen con los deseos políticos ya que, como he dicho muchas veces, "soplar y sorber, no puede ser".
El de Nueva York, rojo por su partido (¡qué cosas!), priorizará sus eminentes votaciones, así que ya nos veo a los europeos occidentales, azules como el cielo vespertino (o como los principales rivales de Trump), de paganos, que es el papel que se nos asigna desde el resto del arco iris. Y que nos quedemos en eso, y no pasemos a la peor condición de carne de cañón color antracita.

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